1.1. Memoria y conocimiento

La estrecha correspondencia entre los significados de aprender, saber y conocer es obvia y se encuentra en cualquier diccionario; por ejemplo, en el American Heritage Dictionary.

aprender (verbo): . Obtener conocimiento, comprensión o maestría a través de la experiencia o del estudio. 2. Fijar en la mente o en la memoria; memorizar. 3. Adquirir a través de la experiencia. 4. Ser informado de, descubrir.

saber o conocer (verbo): 1. Percibir directamente con los sentidos o con la mente; aprender con claridad o certidumbre. 2. Tener certeza de; aceptar; aceptar como verdad más allá de toda duda. 3. Ser capaz de, tener la habilidad para hacer. “Saber cómo (Know how) hacer algo. 4. Tener una comprensión práctica de alguna cosa mediante la experiencia. 5. Experimentar, estar sometido a. 6. Haber asegurado firmemente en la mente o en la memoria. 7. Ser capaz de discernir, reconocer, distinguir. 8. Estar al corriente o familiarizado con.

Aprender significa “obtener conocimientos a través de la experiencia”, y “experiencia” es “percibir directamente con los sentidos”, un  significado que aparece en la definición de saber o conocer. Sin embargo, al conocimiento se lo define, entre otras cosas como aprendizaje (erudición) y como familiaridad o comprensión que se obtiene mediante la experiencia, mientras al aprendizaje se le entiendo como conocimiento adquirido: nos encontramos en un círculo vicioso.

Consideremos los otros dos términos, memoria y recuerdo. La memoria es la facultad de retener y revivir experiencias pasadas, o la habilidad de recordad; y el recuerdo, el acto de hacer volver una experiencia a la mente o pensar en ella de nuevo. Todo esto origina un grupo de conceptos interrelacionados. Más que eso, en nuestra conducta cotidiana la memoria (o recuerdo) es una de las formas primordiales mediante la cual conocemos a las cosas y basamos nuestra demanda de conocimientos. El valor que en los tribunales se otorga al testimonio de testigos presenciales prueba el evidente poder de persuasión de los recuerdos directos: “¿cómo se que Juan robó ese dinero? Porque recuerdo haberlo visto con la mano puesta en el cajón”. La existencia de esos recuerdos constituye un argumento que avala ese conocimiento, a menos que otras consideraciones provoquen dudas. De hecho, una de las primeras aplicaciones del estudio de la memoria fue la de mirar su validez al apoyar demandas de conocimiento.  Los estudios demostraron que muchos de los recuerdos de sucesos remotos dados en testimonio eran inexactos, distorsionados, y subjetivamente prejuiciados. Estos errores se presentan con más probabilidad en recuerdos de crímenes, disputas o acontecimientos que poseen carga emocional.

Memoria y conocimientos, en “Teorías del aprendizaje”, de Gordon H. Bower y Ernest R. Hilgard. Trillas, México. 1989 (reimp. 2009)

Desván de la memoria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s