1.3. Características del aprendizaje.

Como hemos dicho, como el aprendizaje se relaciona a menos con la adquisición de conocimientos, y la adquisición alude a un cambio referido a “posesión”. En un tiempo, el organismo no”poseía” una pizca (vid) de conocimiento; más adelante, sí lo tuvo. ¿Cuál fue la causa de esa adquisición? Algo ha de sucederle al organismo para que cambie su estado de conocimiento. Generalmente suponemos que tuvo alguna experiencia específica que provocó el cambio en su estado de conocimiento o guardo alguna relación con él. O el mundo le introdujo alguna información sensorial, o tal vez el organismo intentó alguna acción y observó las consecuencias. O quizá consideró cuidadosamente la prueba de un teorema geométrico o cualquier otro evento.

De modo que la experiencia causa un cambio en el conocimiento del organismo. ¿siempre cambia? No, no siempre: sabemos que el organismo pudo haber dejado de aprender por diversas razones; tal vez no prestaba atención cuando ocurrió el evento. Por esto quizá nos convenga flexibilizar las condiciones y decir que la experiencia puede causar (probablemente cause) un cambio en el estado del conocimiento.

Una posible definición de aprendizaje

Para regresar a nuestro problema inicial en torno de la caracterización del aprendizaje, los investigadores que tratan con animales o con seres humanos no verbales necesitan algún tipo de definición útil del aprendizaje, que no requiera de instrucciones, preguntas y respuestas verbales. Obviamente tienen que observar alguna clase de conducta abierta en el sujeto, de preferencia aquella que constituya un índice específico del aprendizaje. Integrar una definición de esta naturaleza es difícil, pero la siguiente puede resultar de mucha utilidad.

El aprendizaje se refiere al cambio en la conducta o en el potencial de conducta de un sujeto en una situación dada como producto de sus repetidas experiencias en esa situación, siempre que el cambio conductual no pueda explicarse con base en sus tendencias de respuesta innatas, su maduración, o estados temporales (como la fatiga, la intoxicación alcohólica, los impulsos, etcétera). 

La definición permite efectuar una inferencia acerca del “aprendizaje” sólo cuando no pueda plantearse un argumento para otra explicación. No establece condiciones suficientes para el aprendizaje, ya que algunos casos de experiencia reiterada con una situación no producen variaciones observaciones observables en la respuesta. Consideremos algunos cambios conductuales que esta definición provisional excluye.

Caracterización del aprendizaje, en “Teorías del aprendizaje”, de Gordon H. Bower y Ernest R. Hilgard. Trillas, México. 1989 (reimp. 2009)

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